Hace casi un año escribí un post contando nuestra experiencia y algunas reflexiones sobre un programa que estábamos ejecutando en toda la región de Antofagasta. El programa REDES. Este año, estamos desarrollando el programa en 5 regiones (Antofagasta, Valparaíso, Metropolitana, Maule y Los Ríos)
Ayer cerramos la segunda versión en la ciudad de Antofagasta. Participaron 40 empresarios de diversos rubros y tamaños quienes llegaron con las más diversas motivaciones personales y empresariales.
Fueron 4 días de taller. 4 intensos días donde quisimos mostrar nuestra forma de ver las redes desde el Emprendimiento Integral y avanzar en profundidad, hacia un entendimiento integrado e inclusivo como forma de habitar en el mundo.
Conversamos de diversos temas como emprendimiento, innovación, mercados, clusters, generación de confianza y redes, todas acciones posibles, todas a la mano de alguien...
Y quisimos entrar en profundidad, en la pregunta del Ser, en la del ¿para qué?, vinculando la red con algún sentido, algo que moviera más allá de la acción, hacia la profunda conexión con nuestro propio espacio de conciencia, como forma inequívoca de acercamiento al otro.
Aparece entonces la responsabilidad individual y el aprendizaje como el motor de la transformación, que nos lleva en el camino de la víctima al protagonista y del protagonista al emprendedor integral. Siendo este recorrido un devenir conciente y no casual, el cual posibilita el acercamiento a nuevos estados más inclusivos e integrados.
De esta forma, vamos impulsando lo que llamamos la "máquina de las fichitas amarillas", es decir buscando a través de procesos recurrentes de aprendizaje (primero desde nosotros mismos y luego desde aquellos con los cuales interactuamos) impulsar hacia un entenderse que permita la comunión con otros, e ir paso a paso, soltando aquellos patrones que nos atrapan y que hacen que el otro aparezca como una amenaza a mi estabilidad, mi familia, mis valores, mis lucas o al mundo.
Y todo eso con foco en los resultados.
El Emprendimiento Integral es reconocer que emprender es parte de una trama compleja, que evoluciona, que se trasciende e incorpora a si mismo, y que en la medida que ese proceso deja de ser por oposición ("yo no soy el otro") puede ser una fuente profunda de abundancia, conexión y desarrollo... y eso en la empresa, la familia, la comunidad y la propia conciencia.
Construir redes no sólo es una estrategia empresarial, es la forma como la humanidad ha ido desarrollándose en un proceso contínuo de identificación y diferenciación.
Quizás estamos en un momento, en el cual sea hora de integrar. Yo al menos, estoy convencido de ello.
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